Para esa juventud que todavía baila.
Lo mejor: las coreografías, y las bailarinas.
Lo peor: su guión ramplón y clónico.
Lo mejor: las coreografías, y las bailarinas.
Lo peor: su guión ramplón y clónico.
Step Up 3
Director: John M. Chu Intérpretes: Adam G. Sevani, Alyson Stoner, Keith Stallworth, Sharni Vinson, Rick Malambri País: USA Año: 2010. Fecha de estreno: 17-09-2010 Duración: 107 min. Género: Drama, Musical, Romance
Valoración Fotogramas:
Por Fausto Fernández
En términos darwinianos, la evolución del cine bailongo juvenil parece haberse estancado en aquellas cositas con swing de Judy Garland y Mickey Rooney. Estancado o en franca regresión a ritmos cavernarios, pero eso es ya un problema de quien esto escribe y su alergia al hip-hop. Sea como sea, no hay apenas diferencias (¿el sexo’ Pues tampoco: todo acaba siendo tan rosa como cuando la mami de Liza Minnelli recibía un casto beso MGM) en cada argumento y cada película que nos han ido llegando. Más que Fama, el film de Alan Parker y su subsiguiente teleserie ochentera con calentadores y hombreras, esta tercera entrega de Step Up, tan anodina, repetitiva y plana como las dos anteriores (objeto de culto gay en…¡Corea!) fagocita los programas catódicos de expresión corporal adolescente de la nueva tele, a mitad de camino entre el voyeurismo coreográfico (que las 3D, algo ful, potencian) y el reality show con universitarios que no pasarían la reválida ni en Cuernavaca. Aún así, hay cosas que no dan demasiada grima del film: un aire documental en el backstage (incluso vital y moral. La huella de A Chorus Line) de los locos del baile callejero, cierta inventiva en algún número (los trajes luminosos) y una suerte de introspección metalingüística sobre el mismo subgénero y la misma saga (esas conversaciones verité respecto a la manera en la que el baile nos afecta y nos cambia, y no solo hormonalmente). Sí, hay una love story ñoña, unas rivalidades más cazurras todavía, pero también chicas guapas, ángulos de cámara rijosos, y algún secundario (los gemelos Santiago) que tienen gracia. Lo reconozco: esto es caspa bailarina, pero qué quieren que les diga…cuando era joven me tragaba Breakdance, Beat Street y todas las lambadas del mundo. Dos estrellitas ya está bien, ¿no?